¿Que jugaban nuestros padres?

?En una época en la que no existían los teléfonos móviles y con dos canales de televisión, el juego tradicional o popular era una fuente inagotable de entretenimiento para los niños y niñas de las calles de Los Palacios.

La tradición oral fue la responsable de la transmisión de estos juegos de generación en generación entre los pequeños que, hoy en día, ya son padres o abuelos.

El escondite y el pañuelo

Creemos que el escondite es otro de los juegos más populares y al que muchos hemos jugado. Uno paga, los otros se esconden. El objetivo no es encontrarte y salvarte a ti mismo. Hay consignas para salvarte a ti mismo o salvar por completo a todos los demás jugadores: ¡Por mí! o ¡Por mí, por todos mis compañeros y por mí primero! Para conseguirlo, hay que ir y decir la consigna en el lugar donde el que paga (el que busca al resto de jugadores) inicia la cuenta atrás. Si el motor de búsqueda te encuentra, tomas el control y comienzas el juego de nuevo.

Aunque algunos de los juegos tradicionales tienen un carácter marcadamente competitivo, la consigna grupal de El Escondite le otorga un carácter más cooperativo o grupal.

Juguetes infantiles basados ​​en el reciclaje

Si algo caracterizaba los juguetes de los niños de nuestros abuelos era la capacidad de usar la imaginación y reutilizar un objeto y darle mil usos. Esta forma de crear juegos se basa en el reciclaje, que tanto está en boca de todos hoy en día.

Seguro que a nadie le extraña que digamos que «todo está inventado», sobre todo en lo que se refiere al reciclaje. Hace quince o veinte años era habitual que los hogares devolvieran los cascos de las botellas de cristal de agua, refresco o vino para recibir una caja nueva del repartidor. También era común que la ropa de los hermanos mayores se pasara a los menores y, cuando ya no alcanzaba, se utilizaba para confeccionar colchas, toallas, paños para limpiar cristales, etc.

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Todos tenían un cajón para libros y una caja de hilos para el trabajo. Cada monja tenía un grupo para dar la lección y la explicación. Fuimos a la pizarra a hacer problemas y cuentas. El día que llegara la hora de la geografía, saldríamos al mapa para anotar, cada vez, lo que nos pedían. En las fiestas, una orquesta ocupaba el quiosco de la plaza y todos los pequeños bailaban a su alrededor.

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