¿Qué más da que quiere decir?

Pep Guardiola atendió a los medios de comunicación antes del partido de cuartos de final de la Copa de la Liga inglesa ante el Southampton. El técnico de Sampedor habló de la retirada de Gareth Bale y aprovechó para dejarle un pequeño mensaje en forma de palo: «Ahora puede convertirse en un fantástico golfista».

Ante la pregunta de si había intentado ficharle en algún momento de su carrera, el técnico del Manchester City dijo que no. “Era demasiado caro, pero qué jugador. Tuvo una carrera fantástica y ganó muchas cosas”, comenzó Guardiola, antes de mencionar la pasión del exjugador del Real Madrid por el golf.

Instagram es una de las redes sociales más utilizadas y desde una red muy visual, basada mucho en imágenes, el término mood se usa más que en otras redes, ya que esta expresión muchas veces tiene un componente visual.

Se usa para publicar el mood que quieres compartir con tus seguidores a través de una imagen y el hashtag #mood Comparte con este si en ese momento tienes un sentimiento de alegría, agobio, decepción, euforia, etc.

La alteridad, en la exclusión y en la inclusión

Las ideas previas sobre las similitudes que componen un «nosotros» y las diferencias que componen los «otros» son centrales en el proceso de codificación, pertenencia y jerarquización de los grupos humanos. Las identidades suelen tener un concepto exclusividad, como argumenta Zuleyka Zevallos, PhD en Sociología de la Universidad Tecnológica de Swinburne Australia. Hablando filosóficamente, es una situación similar a unirse a un club u organización, la membresía depende del cumplimiento de un conjunto designado de criterios. Estos son creados o construidos por los grupos sociales a los que pertenecemos. Para que esta organización tenga sentido es necesaria la existencia de más de un grupo, y para tener varios debe haber personas que no pertenezcan a “nuestro” grupo, de lo contrario perteneceríamos todos y nadie pertenecería a una sola unidad.

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La otredad define a las personas por las diferencias que tienen con el grupo que vemos como nosotros mismos. Esto puede ser enriquecedor si consideramos la diferencia como un complemento, un camino de comunicación y aprendizaje. Pero históricamente ha sido el punto de partida para la jerarquización sistémica, la guerra, la opresión de las minorías sociales, religiosas, raciales, sexuales y de género, y más. Referirse a alguien como “el otro” y no como “uno de nosotros” establece esa distancia social, relacional, psicológica y emocional que nos permite superar límites que no serían admisibles dentro de nuestro propio grupo.

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